Agustín Codazzi, 21 de abril de 2026. En una de las paredes de Agustín Codazzi, subsede de los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, el color, la memoria y la resiliencia se encuentran en una obra que ya empieza a convertirse en símbolo del territorio. Detrás de ese mural está Héctor Luis Bracho Fuenmayor, artista venezolano, nacido en Maracaibo, quien encontró en territorio cesarense, un nuevo hogar y también oportunidades y sobre todo, nuevos lienzos para contar historias.
Nacido el 17 de noviembre de 1974 en Maracaibo, estado Zulia (occidente de Venezuela), Bracho se formó en las escuelas de arte Neptaly Rincón y Julio Arriaga. Llegó a Colombia el 19 de agosto de 2019, con muchos sueños, energía y su desbordante talento que abarca pintura, escultura, diseño e incluso la buena gastronomía caribeña.
De origen humilde -como el propio artista se considera-, pintó su primer cuadro en 1987 y recorrió distintas regiones de Venezuela restaurando iglesias y elaborando carrozas para carnavales. En Agustín Codazzi, una familia lo acogió durante sus primeros años; comenzó trabajando en la cocina, pero la pandemia del COVID-19 puso a prueba su estabilidad.
El punto de quiebre favorable le llegó en 2022, cuando su trabajo artístico comenzó a ganar visibilidad con intervenciones como el mural en Confacesar, la capilla de La Divina Pastora y obras en el Paseo de la Esperanza, donde fue reconocido como mejor muralista, pese a actos de vandalismo que afectaron algunas de sus creaciones.
Bracho define su vida en Colombia como “transitoria pero enamoradora”. En su nuevo hogar se adoptó a las costumbres, la música vallenata y el calor de la gente de la subsede de los II Juegos Parasuramericanos de la historia. Actualmente, colabora con la administración municipal del alcalde Hernán Baquero Rodríguez, destacando el respeto de la comunidad, la devoción a La Divina Pastora y la identidad cultural del territorio.








El mural de Tobalito: identidad, territorio y futuro
En el marco de los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, Bracho fue el encargado de plasmar a Tobalito, el personaje oficial del evento multideportivo, en un mural que hoy conecta el arte con el espíritu de los Juegos.
Inspirado en el árbol de cañaguate y en el legado del poeta vallenato Tobías Enrique “Don Toba” Pumarejo y diseñado por el joven Carlos Arzuaga, Tobalito representa la resiliencia, la identidad y la esperanza de una región que se prepara para recibir a 1.105 deportistas de 12 países del continente.
“Cada trazo vuela el alma, como mi amor por Venezuela y este pueblo”, expresa el artista, quien logra en su obra un puente entre la migración, la memoria y el orgullo local.
A sus 52 años, Héctor Bracho no solo pinta murales: construye relatos, teje identidad y deja una huella cultural en Codazzi, la subsedes que ya respira el espíritu de Valledupar 2026.

