Valledupar, 20 de mayo de 2026. Quienes visitan la Capital Mundial del Vallenato suelen llegar atraídos por la música vallenata, la belleza de la Sierra Nevada de Santa Marta o la hospitalidad de su gente. Sin embargo, al acercarse al balneario Hurtado, uno de los lugares más visitados de la ciudad anfitriona de los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, inevitablemente se encontrarán con otro de sus grandes símbolos: la Sirena del rio Guatapurí.
La figura, convertida hoy en una de las imágenes más reconocidas e icónicas de la capital del Cesar, tiene su origen en una leyenda que ha pasado de generación en generación y que forma parte del patrimonio cultural de esta región del Caribe colombiano.
La tradición popular cuenta que hace muchos años una joven llamada Rosario desafió una antigua prohibición durante un Jueves Santo. A pesar de las advertencias de su familia y de las creencias que rodeaban al río Guatapurí durante la Semana Santa, decidió lanzarse a las aguas después de la medianoche, una hora considerada sagrada por los habitantes de la época.
Según la leyenda, el río cobró entonces un misterioso tributo. Rosario habría sido transformada en sirena, condenada a permanecer para siempre en las profundidades del Guatapurí. Desde entonces, cuentan los relatos populares, su canto puede escucharse entre el sonido del agua y las piedras del río, especialmente durante noches tranquilas cuando la corriente baja desde la Sierra Nevada.
Más allá del mito, la historia terminó convirtiéndose en uno de los relatos más representativos del imaginario vallenato. Con el paso de los años, la Sirena del Guatapurí inspiró canciones, cuentos, expresiones artísticas y conversaciones familiares que ayudaron a mantener viva la tradición.




Un ícono para quienes visitan Valledupar
Hoy, la escultura dorada de la Sirena recibe a miles de visitantes cada año en el balneario Hurtado, uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Allí, familias, deportistas, turistas nacionales y extranjeros disfrutan de las aguas cristalinas del Guatapurí mientras contemplan una figura que se ha convertido en símbolo de Valledupar.
El lugar ofrece una de las postales más representativas de la ciudad: el río descendiendo desde la Sierra Nevada, los tradicionales kioscos gastronómicos, los cañaguates florecidos durante ciertas épocas del año y la silueta de la Sirena observando el paisaje.
Parada obligada durante Valledupar 2026
Durante los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, el balneario Hurtado será uno de los destinos recomendados para delegaciones y visitantes que deseen conocer la esencia cultural de la región más allá de los escenarios deportivos.
Allí podrán descubrir que Valledupar no solo es música y deporte. También es un territorio de historias, leyendas y tradiciones que siguen vivas junto al río.
Porque para los vallenatos, la Sirena del Guatapurí no es simplemente una escultura. Es un relato que conecta a la ciudad con sus raíces y que continúa acompañando el paso de las generaciones a orillas del río más emblemático del Cesar, un territorio donde La leyenda no se detiene.
Por Lauren Mellado.
Prensa JPV 2026.-

